El choque de dos mundos: cuando los perros se encuentran con los hijos por primera vez
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El choque de dos mundos: cuando los perros se encuentran con los hijos por primera vez

21 de septiembre, 20265 min lectura
La llegada de un nuevo bebé al hogar es un momento emocionante y transformador para toda la familia… incluida la mascota. Para muchos, el perro ha sido el “primer hijo” y miembro inseparable del hogar, por lo que introducir al recién nacido en este entorno puede generar incertidumbre, celos o estrés en el animal. Aunque a largo plazo la convivencia entre bebés y perros puede ofrecer beneficios importantes —como el fortalecimiento del sistema inmunitario, menor riesgo de alergias y mejoras en el desarrollo emocional y social del niño—, esta transición requiere preparación, paciencia y seguimiento de ciertos lineamientos para garantizar una relación armoniosa y segura desde el primer encuentro.

Los preparativos

• Salud y obediencia: previo a la llegada del bebé, habrá que asegurarnos de que nuestro peludo se encuentre sano y vacunado. Asimismo, tendremos que reforzar los comandos básicos como “quieto” y “sentado”.

• Familiarización: durante los meses de embarazo, introduce poco a poco en el hogar objetos del bebé y permite que tu cachorro se acerque y los olfatee. Reproduce sonidos de bebé a bajo volumen. También puedes esparcir olores de bebé, como talcos y lociones. Asegúrate de recompensar a tu mejor amigo cada vez que realices alguna de estas acciones; así él lo asociará con un refuerzo positivo.

• Hábitos: al igual que nosotros, los perros son seres de rutinas. No es casualidad que nos levanten siempre a la misma hora de la cama para sacarlos de paseo. Aprovecha cada oportunidad que se te presente con tu peludo para acostumbrarlo a la compañía de la carriola en sus paseos. Del mismo modo, delimita poco a poco las áreas de la casa destinadas al uso exclusivo del bebé.

La presentación

Para la primera presentación, es recomendable hacerlo bajo la supervisión de dos adultos. Uno para controlar a nuestro peludo y el otro para cuidar del bebé. Debemos permitir que el perro observe al bebé y, una vez se tranquilice, permitirle que lo olfatee hacia los pies, nunca hacia la cara.

Supervisión activa y constante

Debemos permanecer siempre atentos al comportamiento de nuestro peludo, evitando siempre que ambos se queden solos, sin olvidarnos de recompensar al cachorro cada vez que este tenga contacto positivo con el bebé.

Es fundamental recordar que son los padres los encargados de proteger y guiar a la mascota y al bebé y que, como tales, tienen un importante papel en la aceptación del peludo al nuevo miembro de la familia. Con el cuidado y conocimientos adecuados, en el largo plazo, sus perrhijos se convertirán en los mejores amigos de sus hijos.

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