
13 signos de ansiedad en tu perro
Amigos leales y cariñosos, también pueden enfrentar problemas relacionados con el estrés y la ansiedad. Un estudio realizado, entre 13,715 perros, por la Universidad de Helsinki en Finlandia, detectó una variedad de comportamientos relacionados con la ansiedad.
**¿Cuáles son las causas? **
Hay una variedad de detonadores. 29 % es por miedo; 11 % mostraba temor a otros perros, el 15 % a los desconocidos y el 11 % a situaciones nuevas. Sin embargo, el 14 % presentó agresividad. Mientras que sólo un 5 % lo evidenció ante la separación con sus dueños. Tal vez el mayor causante es la sensibilidad al sonido, 32 % se asustaban ante fuertes ruidos y el 26 % se altera con los sonidos de los fuegos artificiales.
Cuestión de edad
El informe también detalló que los perros más jóvenes son los más impactos por esta alteración, probablemente porque son más impulsivos. De hecho, los machos son más impetuosos y las hembras son más proclives a mostrar miedo, como signos de ansiedad.
Los signos más comunes
Si tu fiel amigo presenta algunos de los siguientes comportamientos, podría ser ansiedad:
Ladridos excesivos, recuerda que es una forma de comunicación, en este tipo de mascotas. Si lo hace sin parar probablemente está inquieto.
Gemidos: cuando los repite incesantemente, muestra que se encuentra nerviosos por alguna razón. En la mayoría de los casos, caminan de un lugar a otro o tiemblan al mismo tiempo que gimen.
Destructivo este tipo de comportamiento no es común, en realidad es su forma de aliviar el exceso de energía y estrés.
Jadeo por lo regular es una forma de refrescarse en los días calurosos, pero si empieza a jadear ante una visita al veterinario, otro perro o una tormenta eléctrica está ansioso.
Caminar incesantemente: claramente evidencia que algo no está bien. Probablemente, lo veas caminar en casa por el mismo lugar una y otra vez.
Lamido: suele ser una muestra de limpieza o ante picazón por algún insecto. Pero si lo se lame compasivamente, seguramente la ansiedad lo domina.
Temblor: en días fríos es común que los cachorros presentan temblores. Sin embargo, puede ser un signo de nervios alterados, especialmente en un viaje en auto largo o cuando sales del hogar.
Orinar o defecar en casa: por lo regular las mascotas están adiestradas para no realizar esta acción ordinaria dentro. Pero, si ocurre, no dudes es ansiedad.
Agresividad: la mayoría de los perros no lo son. Sin embargo, si los episodios agresivos son frecuentes podría tener ansiedad.
Rasguños en la puerta: excesivamente, sugiere que se ha alterado por algún motivo.
Intenta huir: de repente lo notas temeroso y tratando desesperadamente de escapar, alguna situación lo está molestando.
Cola baja notarás que la menea en un arco corto o sólo la mueve hacia el lado izquierdo de su cuerpo.
Pupilas dilatadas: la tensión que lo domina provoca que sus ojos se vean más redondos de lo normal y los ojos se observan vidriosos.
En busca de una causa
Los especialistas de petMD señalan que la ansiedad surge en un perro, cuando siente peligros futuros o imaginarios. Como efecto secundario se producen reacciones corporales, que normalmente están vinculadas con el miedo. De hecho, los perros que se quedan por largos períodos en casa muestran conductas ansiosas.
La ansiedad canina, la experimentan la mayoría de las razas, sólo que sus signos son diferentes. Sin embargo, si no se controla puede desarrollar un trastorno de ansiedad. Incluso afecta a los perros mayores, pero en estos casos podría estar relacionado con el síndrome de disfunción cognitiva.
Soluciones a la vista
Lo más importante para ayudarle en estas circunstancias, es mantener la calma. Probablemente, acudirá a ti en busca de consuelo o incluso, intentará esconderse en algún lugar que lo haga sentir seguro.
Es un mito que no debes consolarlo cuando presenta signos de ansiedad. A pesar de que es una mascota está atravesando por una emoción y si lo consuelas es muy seguro que se calmará y relajará.
Las rutinas son de gran ayuda, especialmente, provocará que se sienta cómodo y seguro. Recuerda que son animales de hábitos, por ello es importante ser previsibles con sus horarios de comida, de juegos y sueño.
El ruido blanco o música suave, son aliadas para tranquilizarlo en caso de tormentas, ayuda a distraerlos de los factores desencadenantes y lo introduce en un entorno relajante.
Mantenerlo en movimiento es esencial. Así es, el ejercicio y el juego son claves para trabajar en su salud mental. Logran reducir el exceso de energía, disminuyen la ansiedad al regular las endorfinas. Al jugar o aprender nuevos trucos lo mantienes estimulado, incluso es vital para la resolución de problemas. Si te hace complicado, llévalo a sesiones de entrenamiento.
Finalmente, no olvides peinarlo, al acariciarlo, estrechas el vínculo contigo, lo que inducirá a la liberación de endorfinas que reducen el estrés y promueven la relajación. Si sientes que no le puedes ayudar lo mejor es llevarlo con un veterinario, para que sea él quien indique las rutinas a seguir.
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