
Alimentos que nunca debes compartir con tu perro
A todos nos ha pasado. Estás en la cocina, preparándote un bocadillo delicioso, y tu perro te mira como si no hubiera comido en días. Esos ojitos brillantes, esa cola moviéndose como hélice, de repente un quejido lastimero… y claro, te derrites. Un pedacito no hace daño, ¿verdad? Pues… a veces sí lo hace. Y mucho.
Aunque algunos alimentos para humanos parecen inofensivos, pueden ser muy tóxicos para los perros. No se trata de ser alarmistas ni exagerados: se trata de mantener a tu peludo seguro, sano y feliz. Así que aquí va una lista (con cariño y sin regaños) de cosas que jamás deberías darle a tu perro, ni siquiera como un premio o "una probadita".
Chocolate
Sí, empezamos por el clásico. El chocolate es peligrosísimo para los perros. Contiene teobromina y cafeína, dos sustancias que su organismo no puede procesar bien. Cuanto más oscuro el chocolate, más tóxico es. ¿Qué puede pasar si lo comen? Desde vómito y diarrea hasta temblores, ritmo cardiaco irregular, convulsiones y, en casos graves, la muerte. Así que ni en su cumpleaños le des un pastel con chispas de chocolate.
Uvas y pasas
Este es uno de los alimentos más misteriosos y peligrosos para los perros. Nadie sabe exactamente qué sustancia las hace tóxicas, pero lo cierto es que pueden causar insuficiencia renal aguda, incluso en pequeñas cantidades. Y ojo: aplica también para productos que las contengan, como cereales, panes o galletas. Lo mejor es mantener cualquier forma de uvas o pasas lejos de su alcance.
Cebolla, ajo y sus primos
Tanto crudos como cocinados, la cebolla y el ajo (además del cebollín y el poro) contienen compuestos que pueden dañar los glóbulos rojos de tu perro, causando anemia. ¿Y lo peor? A veces los síntomas no aparecen de inmediato. Puede pasar uno o dos días antes de que notes letargo, encías pálidas o dificultad para respirar. Así que ni restos de comida que los contenga, por favor.
**Alcohol **
Quizá te dé risa imaginar a tu perro “tomándose una cerveza”, pero el alcohol es altamente tóxico para ellos. Aunque sea una pequeña cantidad, puede causar vómito, desorientación, dificultad para respirar e incluso coma.
Y no solo se trata de bebidas alcohólicas. Algunos alimentos fermentados o postres con licor también pueden ser peligrosos. Nada de brindis compartidos con tu can.
**Xilitol (edulcorante) **
Este edulcorante, común en chicles sin azúcar, caramelos, pasta de dientes y productos “light”, puede provocar una bajada súbita de azúcar en sangre en los perros, lo que lleva a temblores, convulsiones y colapso.
Y si eso no fuera suficiente, también puede causar daño hepático severo. Así que nunca compartas tus chicles, ni dejes a su alcance productos endulzados artificialmente.
Masa de pan cruda
¿Estás horneando y tu perro aparece a ver si hay oportunidad de probar algo? Ten cuidado. Si la consume, la masa con levadura sigue fermentándose en el estómago de tu perro, lo que puede provocar hinchazón dolorosa y liberar alcohol durante el proceso. Así que si se te cae masa al suelo, límpiala antes de que con su olfato tu amigo la detecte primero.
Café y bebidas con cafeína
Café, té, refrescos de cola, bebidas energéticas… todas contienen cafeína, que afecta el sistema nervioso y el corazón del perro. Los síntomas de intoxicación por cafeína pueden incluir inquietud, palpitaciones, temblores y vómito. Así que si tiras tu taza por accidente, asegúrate de que tu perro no la lama del suelo como si fuera un premio.
Nueces de macadamia
Estas nueces parecen inofensivas, pero en los perros pueden provocar debilidad muscular, vómito, fiebre y temblores. A veces los síntomas tardan hasta 12 horas en aparecer y pueden durar un par de días. No se sabe bien por qué son tan tóxicas, pero lo mejor es no arriesgarse. Así que cuando estés comiendo frutos secos, mejor mantén tu puño cerrado (literalmente).
Huesos cocidos
Puede sonar raro, pero los huesos cocidos —sí, incluso los del pollo del domingo— pueden astillarse fácilmente y provocar obstrucciones o perforaciones intestinales.
Además, no aportan los beneficios nutricionales que la gente cree. Así que nada de premiar a tu perro con el huesito que te sobró. Mejor juega con él y dale algo más seguro.
**Comida con mucha grasa o condimentos **
Sobras de hamburguesa, salchichas, embutidos, papas fritas... puede que a tu perro le encanten, pero su sistema digestivo no está preparado para comidas pesadas o condimentadas.
Estos alimentos pueden causar malestar estomacal, vómito, diarrea e incluso pancreatitis, que es muy dolorosa y peligrosa. Así que mejor no compartas tus antojos, aunque le quede la baba colgando.
Productos lácteos
Aunque algunos perros toleran cantidades pequeñas, muchos son intolerantes a la lactosa y pueden sufrir gases, diarrea o malestar estomacal tras consumir leche, helado o queso. No todos los productos lácteos son igual de peligrosos, pero si no estás seguro de cómo reacciona tu perro, lo mejor es evitarlos por completo. Tu sofá te lo agradecerá.
**Sal en exceso **
Un poco de sal en su comida no hará daño, pero las cantidades que usamos los humanos son demasiado altas para ellos. El exceso de sal puede causar vómito, diarrea, temblores, fiebre e incluso intoxicación por sodio. Así que si tu perro es fan de las papitas o los pretzels, lo siento: tendrá que buscarle una opción adecuada si quieres compartir con él.
Comida enmohecida o descompuesta
Sí, puede parecer obvio, pero nunca está de más decirlo: nada de dejar que tu perro rebusque en la basura o le des sobras en mal estado. Algunos mohos producen toxinas que afectan el sistema nervioso y pueden provocar temblores y convulsiones.
Si tú no te lo comerías, ¿por qué él sí?
Entonces… ¿qué hacemos con esos ojitos suplicantes?
Sabemos que decirle que no a tu perro es difícil. Especialmente cuando parece que va a escribir una carta al sindicato de mascotas porque no le diste de tu hamburguesa. Pero recuerda: protegerlo también es una forma de quererlo.
No se trata de no compartir nunca nada, sino de saber qué cosas pueden hacerle daño, incluso si a ti te parecen inofensivas. Mantén estos alimentos fuera de su alcance, evita que revuelva la basura y vigila bien cuando cocines o comas.
¡Cuídalo como se merece!
Recuerda: tu perro confía en ti con todo su corazón (y su estómago). No necesita probar lo que tú comes para sentirse parte de la familia. Un poco de cuidado hoy puede evitar un gran susto mañana.
Y si alguna vez sospechas que ha comido algo tóxico, llama de inmediato al veterinario o a un centro de toxicología animal. No esperes a ver “si se le pasa”.
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