
Abejas: importancia para el ecosistema, polinización y alimentación
Muchos de nosotros acostumbramos desayunar unos deliciosos hot cakes con miel o decidimos endulzar nuestro té con miel en vez de azúcar; en esta costumbre tan rutinaria ignoramos la imprescindible labor de las creadoras de este endulzante tan nutritivo que nos ha acompañado como humanos desde hace milenios: Las abejas, un impresionante insecto que hace más que sólo producir miel y que debemos conocer.
¿Cuántas especies de abejas existen en el mundo?
Las abejas forman un grupo diverso y numeroso. En todo el mundo hay más de 20.000 especies de abejas, con diferentes tamaños, colores y hábitos. Las más conocidas, responsables de la miel comercial, pertenecen al grupo de las abejas melíferas originarias de Europa, partes de África y Asia oriental. Existen algunas especies de abejas en Costa Rica que han evolucionado para darse un festín con la carne, sustituyendo los prados de flores por cadáveres de animales muertos, las llamadas abejas buitre. En América Latina, tenemos a las abejas meliponas, abejas que no poseen aguijón y que constituyen la mayoría de las más de 4.000 especies de la región productoras de la famosa cera de campeche y de una miel muy cotizada en la industria farmacéutica y cosmética por su perfil enzimático único, aminoácidos, prebióticos y alta concentración de polifenoles y flavonoides.
Hasta este punto, nos podemos dar cuenta de lo interesantes que son las abejas, pero aún no hemos empezado a profundizar en dónde radica su importancia para el mundo. Las abejas que se alimentan del polen y néctar de las plantas, al recolectar su alimento (forrajeo), están realizando una acción fundamental para el ecosistema y la humanidad: la polinización.
¿Qué es la polinización y por qué es vital?
La polinización se define como la transferencia de granos de polen de la parte masculina de una flor (antera) a la parte femenina (estigma) de otra o de la misma flor. El resultado de la transferencia es la fecundación de la planta. El nuevo cigoto formado contiene la carga genética de ambos padres con la que se formarán semillas, frutos y una nueva generación de plantas.
La transferencia de polen puede llevarse a cabo mediante el viento, o el agua, sin embargo, los polinizadores (mariposas, abejas, colibríes, murciélagos, etc) fungen como agentes imprescindibles en la mayoría de los casos; son responsables de la reproducción sexual de más del 80% de las plantas vasculares terrestres (IPBES 2016).
Las abejas y las flores: una relación evolutiva perfecta
Los animales polinizadores, han desarrollado características físicas y de conducta para encontrar ciertas flores y optimizar los beneficios de forrajear sobre las mismas (Faegri y Van der Pijil, 1966). Asimismo, las plantas han tenido que adquirir diversas características especiales para maximizar las posibilidades de atraer a un grupo de animales y conseguir la polinización exitosa.
Es decir, existe una relación estrecha entre la morfología de las flores y las características que poseen determinados grupos de polinizadores.Según la clasificación de Glover, las flores asociadas a las abejas son las flores Melitofílicas o “amantes de abejas”. Estas flores son diurnas, relativamente grandes, de diversos colores, con forma de tazón y alguna plataforma acondicionada para el aterrizaje de sus enamorados. En general presentan grandes cantidades de polen y néctar. Las abejas detectan el color y son capaces de percibir el azul y amarillo, que son los colores de sus flores preferidas.
Algunas flores cuentan con guías de néctar que no son visibles por nosotros, pero que indica a las abejas en dónde buscar el recurso deseado. Debido a que el néctar se encuentra en el fondo de la flor, las abejas han desarrollado largas lenguas especializadas para alcanzarlo. Un ejemplo de estas flores serían las orquídeas; la mayoría de especies de las subtribus Stanhopeinae y Catasetinae son polinizadas exclusivamente por abejas euglosinas.
¿Qué pasaría si las abejas desaparecieran?
En el hipotético caso que las abejas desaparecieran del mundo, los ecosistemas sufrirían graves consecuencias. Algunas plantas, como las especies de orquídeas mencionadas anteriormente, morirían sin intervención humana. Esto alteraría la composición de sus hábitats y afectaría a las redes tróficas de las que forman parte, lo que probablemente desencadenaría nuevas extinciones o disminuciones de los organismos dependientes.
Las abejas y la seguridad alimentaria mundial
Los polinizadores contribuyen directamente a la seguridad alimentaria. Según los expertos en abejas de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), un tercio de la producción mundial de alimentos depende de las abejas.
De las 316 especies de plantas cultivadas en México 236 son utilizadas como comestibles. De ellas se consumen los frutos o semillas de 171, de las cuales 85% depende en cierta medida de los polinizadores (Ashworth et al. 2009), por ejemplo: frijoles, chiles, calabazas, papaya, girasol, camote, pepino, cebollas, etc.
Hablando de las especies frutales, por ejemplo, los arándanos y las cerezas, dependen de las abejas en un 90% para su polinización. Aunque la polinización manual es una posibilidad para la mayoría de los cultivos de frutas y verduras, es laboriosa y cara. Por otro lado, la ausencia de polinizadores acabaría con el café, las manzanas, las almendras, los tomates y el cacao, por nombrar solo algunos de los cultivos que dependen de la polinización.
En el mundo, se estima que los servicios ecosistémicos de la polinización corresponden a cerca del 10% del PBI agrícola, lo que representa más de 200.000 millones de dólares al año, afirma Daniel Malusá.
Productos de las abejas: miel, jalea real, propóleo y cera
Además de polinizar plantas utilizadas como comestibles, las abejas proporcionan alimentos de alta calidad (como miel, jalea real y polen) y otros productos como cera o propóleo los cuáles son utilizados en diversas industrias como la cosmética o la farmacéutica.
Por otra parte, la apicultura (cría de abejas para el aprovechamiento de sus productos) también es una importante fuente de ingresos para muchos medios de vida rurales. Según la IPBES, la abeja occidental es el polinizador más extendido a nivel mundial, y más de 80 millones de colmenas producen unos 1,6 millones de toneladas de miel al año.
En conclusión, las abejas son muy importantes para la existencia de la vida en la Tierra tal como la conocemos, por tanto, se debe hacer énfasis en medidas para proteger este insecto y a los demás polinizadores. La Asamblea General de las Naciones Unidas ha dedicado una fecha en el calendario internacional para celebrar el Día Mundial de las Abejas (20 de mayo)
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